martes, 15 de enero de 2013

La situacion de la mujer en la sociedad dominicana actual es francamente desastrosa



     Se entiende por mujer a todo ser humano de sexo femenino, en oposición a aquellos de sexo masculino clasificados bajo el término hombre. Dentro de la categoría mujer pueden contarse las de niña, adolescente y adulta. Con frecuencia al hablar del “hombre” nos referimos a ambos sexos, pero esto está cambiando debido a que la mujer quiere y debe ser reconocida por sus capacidades. Además de que estos no tienen el mismo estado dentro de la sociedad. La mujer a través de los anos ha tratado de romper con el estigma  de subordinada del hombre pues desea alcanzar la igualdad.
A lo largo de la historia de la humanidad encontramos muchas sociedades donde las mujeres fueron consideradas inferiores respecto de los hombres. En gran parte de las sociedades tradicionales, su educación se limitaba a aprender habilidades domésticas y se encontraban subordinadas a la autoridad de sus padres primero, y de sus maridos después.
A mediados del siglo XVIII, con la Revolución Industrial, muchas mujeres se vieron obligadas a abandonar su lugar en sus hogares y comenzaron a trabajar en las fábricas. A esta situación se sumó a una idea que rondaba en el mundo de la época que proponían los filósofos de la Ilustración: igualdad entre varones y mujeres. A pesar de ello, todavía eran voces aisladas y el trabajo femenino era equiparable al trabajo de los niños, y sus salarios eran controlados por sus padres o maridos.
En el siglo XX, en los años 70 comenzó un interés por el análisis y la comprensión de lo que sucedió y sucedía en la vida de las mujeres, de ahí comenzó a comprenderse el valor de sus logros y sus capacidades. El movimiento femenino hizo oídos para escuchar a la mujer.
A pesar de la valoración que ha tomado la mujer, en la Republica Dominicana predomina la cultura patriarcal y machista dentro de estas, esto provoca la violencia a la cual han estado expuestas las mujeres. La función femenina es mantener unida a la familia a cualquier costo, por lo que la violencia en el hogar se convierte en una realidad aceptada y hasta cierto punto natural. De igual modo, al estas estar la mayoría del tiempo expuestas a las actividades del hogar se les dificulta tener una buena educación. Esto lo vemos demostrado en la Encuesta Nacional de Hogares realizada por la Oficina Nacional de Estadística que muestra como 7 de cada 10 niñas y adolescentes dedican mucho más tiempo a las actividades del hogar que los chicos de su edad.
La violencia contra la mujer persiste y afecta de manera negativa la sociedad dominicana. Una de cada diez mujeres han sufrido violencia sexual, muchas de ellas temen repetir la humillación de violación o el acoso sexual presentando su denuncia ante el sistema judicial. Esta es vista como un objeto sexual y de posesión en la sociedad. Ellas son acosadas con mucha frecuencia por los hombres y estos a su vez la ven como de su posesión.  A muchas mujeres se les niegan puestos de trabajo por no ser “suficientemente atractivas” escondiendo esta verdad bajo falsas acusaciones de “incapacidad”.
Desafortunadamente, la mujer profesional es discriminada en el campo laboral de tal manera que las oportunidades laborales son escasas para ellas. Esto lo vemos reflejados en el sueldo de ambos sexos, por lo general el hombre produce más ganancias en el aspecto laboral que las mujeres. Las mujeres con un estado civil libre se ven más afectadas con esta problemática ya que prestan una sobrecarga laboral porque deben sostener su familia y el hogar. Por lo general los hombres dominicanos reciben mejores puestos laborales gracias al machismo existente en nuestra sociedad. Como ejemplo percibimos la inequidad de la mujer dentro del ámbito político dominicano. En la historia dominicana nunca se ha visto una mujer presidiendo el país, a pesar de la presencia de las mujeres como empleadas del gobierno central apenas 1 de cada 5 puestos de mayor poder de decisión es ocupado por una mujer.
Tras haber analizado cada uno de estos planteamientos que describen las vicisitudes por las que pasan las féminas de nuestro país, es muy claro entender porque la situación de la mujer en la República Dominicana es rotundamente desastrosa. Es evidente que la política pública evade las consideraciones de género.
Las circunstancias que rodean gran parte de esta población las coloca como víctimas de violencia física y mental, de maltratos sociales, desigualdades en los ámbitos políticos y económicos de nuestro país; en general la mujer se encuentra en desventaja  con relación al resto de la población dominicana.
Es necesario construir un país en el que las mujeres no teman ser humilladas y mucho menos asesinadas por sus parejas. Un país en el que niñas y niños puedan educarse, jugar y ser felices por igual, y donde las mujeres jóvenes y pobres no contemplen el sexo con hombres de mucho mayor edad y más poderosos que ellas, como alternativa ante el desempleo rampante en que viven. Un país en el que las mujeres y hombres de todos los grupos sociales, preferencias políticas, orientaciones sexuales, y lugar de origen, desde la comunidad rural escondida hasta la zona más privilegiada, tengan las mismas oportunidades para construir una vida digna y sin discriminaciones.
Les exhortamos a que, al igual que nosotros, analicen la situación de la mujer actual dominicana y reaccionen ante su preocupante situación, pues ellas somos parte vital de nuestra existencia. Y como seres humanos, deben ser tratadas con justicia, amor y respeto.

                                                                                     - Michelle Marie Caro Morey

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